lunes, 9 de marzo de 2009

SEr viCiO!


Ha sido un mes difícil. Son de los meses en los que uno se descubre cosas que parecía nunca tener, pero que siempre han estado allí, lo único que un poco oxidadas y fuera de servicio. Momentos en los que uno despierta, abre los ojos a realidades nunca vistas, piensa en las grandes comodidades que nos ofrece el mundo, y hasta comenzamos a volvernos filósofos.
Son esos días que juraríamos que son lluviosos, ya que nos ponen pensativos, como para tomar chocolate caliente y ver la lluvia caer como toda una típica escena de alguna película de Hollywood.
Momentos en los que tomamos un ¡break! Y chequeamos nuestras suelas de los zapatos, cuando alguien decide lazar un comentario mirándote de reojo del “Uhm como que huele extraño por aquí” y uno hace un stop y piensa por donde anda. Momentos en los que no basta dar, sino darnos.

El Servir a Cristo es algo para verdaderos héroes. Lo he ido descubriendo con el tiempo. Él nos brinda su amor, nos hace hijos suyos, pero en nuestro corazón despierta el querer servirlo.
Recuerdo que antes, era muy fácil servir a Dios, ya que no tenía absolutamente nada obligatorio que me atara a servirlo. Lo hacía por amor a él, y porque no me pesaba servirlo. Ahora que tengo como misión de llevar y guiar, y que he sido asignada para ese reto. Una pequeña parte de mi corazón tiende a sufrir de eterno cansancio, desgana, aburrimiento, y abandono a su llamado. Que bueno tener que caer en ese gancho y darnos cuenta a tiempo de que su gracia es la que falta, de que su fuerza es la que nos motiva y de que su servicio es sin interrupciones, sin límites, sin excusas, un servicio que es como la música, no se detiene hasta lograr su cometido, un servicio que se entrega, puro, y con todos los poderes. Que delicia es buscarnos y encontrarnos en Jesús.
¿Y quién dijo que servir sería fácil? ¿Quién dijo que íbamos a encontrar manos dispuesta a hacer el trabajo? ¿Quién dijo que íbamos a recibir alabanzas por nuestros actos? ¿Quién dijo?
El servicio es un reto de fe. A veces tenemos vicios como las drogas, el alcohol, o pongámoslo menos drástico, la televisión, el internet, una persona. Pero que irresistible es ser un viciado de Cristo, es creer que sí se puede, que sí existe una salida, que si existe alguien que ya es un viciao de amor por nosotros, Jesús. Que Dios, no solo nos contempla y nos ama, sino que baja, se hace hombre y viene a actuar como el mejor actor, a enseñar como el mejor pro-fe, a curar, vendar y limpiar como el mejor doctor, a pulir como el mejor tallista, y a decirnos que se puede cuando lo tomamos a él como centro de nuestras vidas.

3 comentarios:

Carlos Torres dijo...

Nunca dejo de leerte, porque te tengo suscrita a mi Reader y a pesar de esto casi nunca comento.

Es que, en pocas palabras, tienes el don de dejar sin palabras a los que leen tus palabras.

Hoy ha sido otro de esos días.

Que el Señor derrame su gracia sobre ti, cada segundo, para que nunca dejes de Servi-ciada por su Ser-vicio!

Brenda dijo...

Gracias Carlos!! bendiciones para ti tambien... espero que la familia este feliz y llena de la gracia del viejo!.

Yuan dijo...

Hola Bren:
O sea que el ser-vicio es estar viciado de Cristo... y vacíado del mundo?
Aprendo tanto de ti.