jueves, 15 de octubre de 2009

Noviazgo, mi triángulo amoroso


Repetidas veces le doy gracias a Dios por el noviazgo que me ha permitido tener, por el cariño que puedo compartir con él, los actos de amor, cartas, los detalles, horas de pláticas donde siempre existe algo nuevo que contar, las discusiones santas, ya que siempre guardan un fin, los compinches familiares, los retiros, las altas y bajas, y un sinnúmero de alegrías, que hacen de un noviazgo algo fácil de llevar.

Realmente este escrito no es solo para abundar sobre lo agradecida que estoy con Dios, sino más bien para abrir mi corazón y mostrar a muchos lo que hace florecer un noviazgo verdaderamente. Lo que lo hace fuerte, poderoso y lo llena de una gracia que todo el mundo nota y disfruta. Esta pequeña “vitamina” que hace crecer un noviazgo es la oración. Por eso mi amor por José ha crecido un poquito cada día, por el triángulo amoroso que formamos, él, Jesús y yo. ¿Qué es eso? Esto no es un triángulo de engaños, riñas, e infidelidad, al contrario es un triangulo de amor.

Recuerdo que cuando empecé mi relación con José, me sentía muy preocupada, porque pensaba tanto en él, que olvidaba pensar como antes lo hacía en Dios. Para mí era frustrante, no quería alejarme de Dios por mi noviazgo. Pero realmente esto ha sido totalmente diferente, porque de lo que no me daba cuenta, era que cuando pensaba en José lo compartía con Jesús, y hacia que mi relación con el Padre nunca se deteriorara.

Cada día José y yo oramos con Jesús. Nunca en nuestro noviazgo hemos dejado de orar, al menos que exista un retiro de por medio que no nos lo permita, aunque la oración es tan magnífica que hemos podido incluso en incontables ocasiones orar desde lejos a ese Jesús que ha permitido que le hablemos, entre risas, o incontables veces de mucho sueño, entre el malhumor o entre el amor, le oramos. Allí resolvemos diferencias, formas de pensar, actitudes dañinas y pedimos por ellas al que todo lo puede, donde aparte de concentrarnos en nuestras debilidades, también pedimos por la unión familiar y las comunidades de servicio en la que estamos, además de dar gracias a Dios. Es hermoso poder entremezclarnos, más aún cuando por encima del malhumor queda todavía el amor fiel que nos hace humildes y orar en ese amor de a tres.

Todo esto en el noviazgo no puede quedar allí, tiene que mantenerse esa fidelidad firme en la oración personal diaria con Jesús. Una oración que aunque no compartas con tu novio o novia, ella o él se encuentran allí, ya que mencionaremos su corazón y nos preocuparemos por sus preocupaciones, además de orar por lo que le pueda faltar. Por eso ella o él, incluso permanecen en esa oración, cercana, sutil, dulce, con el Padre, que guía y hace crecer. Estas oraciones personales diarias, se vuelven un amor de a tres, porque será inevitable hacernos cómplices de nuestro amado o amada, llegando así a la gracia de en nuestra humildad y entrega, depositar el regalo que en oración pidamos por esa persona, con la que anhelamos compartir el resto de nuestras vidas. Ya que ¿de qué vale planificar y tener sueños e ideas, si no se la compartimos al que sí las puede cumplir? Una relación alejada del padre, está muerta. Una relación en donde uno de los dos no tenga esa comunicación con el tres, Jesús, se vuelve coja, tambaleante, insegura, desconfiada, en cambio cuando los tres oran y persiguen los mismos sueños, ¿Quién puede detenerlos? ¿Quién podrá detener a Dios? ¿Quién podrá destruir algo así?

Yo te invito a ti a que tal vez compartes un amor de a dos, a llamar a ese Jesús, centro, amigo y consejero, a hacer ese triángulo amoroso, fuerte, difícil de romper, un triángulo que lo único que sabe brindar en un noviazgo es un amor de a tres, simple, sencillo, confiado y respetuoso, centrado en ese Jesús para quien nada es imposible.

3 comentarios:

Carlos Torres dijo...

No hay palabras para describir lo que siento en mi corazón al leer tus palabras.

Gracias Brenda, de verdad, Gracias, por no reparar en consecuencias antes de hablar y menos cuando hablas de Jesús.

Gracias porque tu sinceridad me ha recordado muchas veces las cosas básicas que ya "me las sabía".

Tenemos que dar un taller en el XTO de parejas y personalmente tenía un desorden de ideas en la cabeza ya que el tema pica y se extiende, pero tu me las acabas de organizar con el único tema que puede ser el Centro. Lo demás es añadidura.

Bendiciones eternas para tu relación con los J.

Irwin A. Féliz dijo...

Jeje!, te aprecio, te admiro, te quiero, te extraño. Eres un regalo facil de encontrar, facil de compartir, facil de mostrar. La belleza de tu corazón, es la belleza de mi Señor, porque estas en El, y El en tí. Porque siento como arde mi corazón cuando leo tus palabras, es como un eco de la voz de Jesús en mi oración. Es que ya te conozco de antaño. Y aunque no hemos compartido mucho, nuestro amigo en común me habla de ti cada vez que le hablo. Con el amor de Cristo :) un abrazo.

Brenda dijo...

Gracias!!! Carlos... que bueno q se aclararon dudas.. segun me dijeron ese taller fue genial!!

Irwin!! te quiero mucho viejo!!.. me encantaan, tu y Claudia!! portate bien!! y espero encontrarte de manera sorpresiva en las misas!!
abrazo!!